domingo, 16 de febrero de 2014

Tarta malteses con amor.



Cuando eres feliz, se nota.



Cuando estás a gusto con alguien, se nota.

Cuando encuentras a la persona que se complementa contigo, que te entiende, te quiere, te apoya y, sobretodo, te respeta, se nota.


Miguel es esa persona. De las más importantes para mi. ¡Y se me nota!

Mi amor, mi vida, mi media mitad, mi amigo, mi confidente, mi compañero de fatigas y alegrías, la mejor persona que se puede tener al lado.


Como siempre te digo cari, TÚ eres lo mejor de mi. Y sabes cuanto te quiero.¡Qué suerte tenerte y compartir mi vida contigo!

¡FELICIDADES AMOR!! ¡Pooooor fin ha llegado el día de tu cumpleaños!


Y digo por fin porque, desde septiembre que es mi cumpleaños y hasta febrero que es el suyo, tengo que aguantar una retaila de improperios salidos de esa boquita que Dios y su santa madre le dieron, repitiéndome, una y otra vez, ¡que es dos años más joven que yo!! ¡Y es mentira, señoras y señores!!! Nos llevamos exactamente 1 año, 5 meses y 8 días. ¡He dicho!


Y como la ocasión lo merecía, he hecho esta minitarta de malteses. ¡Ale!, ¡qué no se diga!

Para un molde de 10 cm.

Para el bizcocho:

- 70 g de chocolate negro.
- 90 ml de leche.
- 1 huevo.
- 140 g de azúcar moreno.
- 50 g de mantequilla, a temperatura ambiente.
- 90 g de harina.
- 1/2 cucharadita de levadura en polvo.
- 1/2 cucharadita de cacao en polvo.

Precalentamos el horno a 160º. Preparamos y engrasamos los moldes.

Ponemos el chocolate, la leche y la mitad del azúcar en un cazo. Llevamos a ebullición, removiendo con las varillas manuales. Reservamos.

Por otro lado, ponemos la mantequilla y el resto del azúcar en un bol. Batimos hasta que blanquee y se vea esponjosa.

En otro bol, batimos el huevo y los vamos añadiendo, poco a poco, a la mezcla de mantequilla.

Tamizamos la harina, junto con la levadura, el bicarbonato, la sal y el cacao en polvo; y se lo añadimos en dos veces a la preparación de mantequilla.

Vertemos lentamente la mezcla de chocolate mientras batimos.

Echamos de inmediato la mezcla en los moldes y horneamos 30-40 minutos o hasta que pinchemos y el palillo salga limpio.

Para el ganache de chocolate:

- 150 g de chocolate negro.
- 150 ml de nata con más del 35% de materia grasa.

Ponemos a calentar la nata hasta que hierva. En un bol troceamos el chocolate y vertemos la nata caliente por encima. Removemos bien hasta que se disuelva por completo el chocolate. Reservamos en la nevera al menos 12 horas. Sacar media hora antes de utilizarlo.

¡Y a montar la tarta!

Cortamos y nivelamos los bizcochos. Rellenamos con el ganache de chocolate y ¡cubrimos toooooooda la tarta con malteses! ¡Ole, ole y ooooooooooooole!!!



¡Felicidades Miguelón!! 

Los niños, como siempre, haciendo de las suyas... ¡Ya les llegará la hora, ya!

Besazos a mogollón.


Eva.

domingo, 9 de febrero de 2014

Layer cake de chocolate y menta and ¡happy birthday brother!


Los hermanos SON nuestros primeros amigos: la mayoría de cosas las aprendemos con ellos. A jugar, a reír, a llorar, a perder... Uno de los mejores recuerdos de mi niñez es con mi hermano, jugando al Monopoli. O mejor dicho, mi hermano cabreado jugando al Monopoli porque decía que yo hacía trampas (en realidad lo que le fastidiaba era que le ganara siempre ^-^).




SON nuestros primeros enemigos: ¿con quién si no habéis tenido las peores peleas de vuestra vida? Todavía recuerdo como si fuera hoy las carreras por el pasillo de mi casa gritando como una poseída: ¡mamá!!, ¡mamá!!!!!, ¡mamááááááááá!!!!, ¡qué me mataaaaaa!!!!!! ¡Jajajaja!




SON nuestros primeros confidentes: ¡horas y horas de charlas en la habitación! Que si me ha salido una espinilla, que si fulanito no me hace caso, que si menganita dice que no le gusto, que si me queda bien el pelo así...

Y por supuesto SON nuestros "vengadores": ¡si se meten con tu hermano, se meten contigo! ¿Quién no le ha dicho alguna vez al matón de la clase de su hermano: si tocas a mi hermano, te mato?



Y es que cuando tienes un hermano, la mitad de tu corazón es suyo. Si él es feliz, tú eres feliz. Si él lo pasa mal, tú lo pasas mal. Cuando está lejos, notas ese vacío. Y cuando está a tu lado notas esa unión y esa complicidad de HERMANOS.

Tener un hermano, es tener un tesoro. Y yo tengo uno, ¡el mejor que se pueda tener! ¡Te quiero hermano!



Total, que es su cumpleaños y ya sabéis que le encanta el chocolate. Bueno, el chocolate, la vainilla, la fresa, la naranja, las moras.... Porque claro, es lo que le decía yo a mis niños, a cada uno le tenemos el gusto cogido. Más o menos tienen un sabor preferido, peeeero ¿el tío??? ¡Si al tío le gustan tooooodas las tartas!!! Si el tío cada tarta que prueba, dice: esta es sin duda la mejor, hermana. ¿Qué sabor le hacemos al tío???



En el cumpleaños de mi padre, cuando hice la orange chocolate layer cake, dijo: ¡ummmmm!, hermana, ¡ésta es la mejor de las mejores! Porque a mi me encanta el chocolate con naranja, menta.... Y yo pensé: ¡ole, ole y ooooole!!!! Adjudicado para el señor de los 33 añazos. ¡Chocolate y menta!!




Así que vamos a ello:

Para el bizcocho:

Para dos moldes de 15 cm cada uno.

La receta es la misma que utilicé para la Layer cake de chocolate y café y  la layer cake de praliné. Es de Peggy Porschen (amo a esta mujer, ¿os lo he dicho?) y creo que es mi receta súperpreferida de bizcocho de chocolate.

- 125 g de chocolate negro.
- 170 ml de leche.
- 2 huevos.
- 285 g de azúcar moreno.
- 100 g de mantequilla, a temperatura ambiente.
- 185 g de harina.
- 1/2 cucharadita de levadura en polvo.
- 1/2 cucharadita de bicarbonato sódico.
- Una pizca de sal.
- 10 g de cacao en polvo (yo puse una cucharadita).
- 10 gotitas de aroma de menta y chocolate. (Lo podréis encontrar en tiendas especializadas; yo lo compré aquí)

Precalentamos el horno a 160º. Preparamos y engrasamos los moldes.

Ponemos el chocolate, la leche, el aroma de menta y la mitad del azúcar en un cazo. Llevamos a ebullición, removiendo con las varillas manuales. Reservamos.

Por otro lado, ponemos la mantequilla y el resto del azúcar en un bol. Batimos hasta que blanquee y se vea esponjosa.

En otro bol, batimos los huevos y los vamos añadiendo, poco a poco, a la mezcla de mantequilla.

Tamizamos la harina, junto con la levadura, el bicarbonato, la sal y el cacao en polvo; y se lo añadimos en dos veces a la preparación de mantequilla.

Vertemos lentamente la mezcla de chocolate mientras batimos.

Echamos de inmediato la mezcla en los moldes y horneamos 30-40 minutos o hasta que pinchemos y el palillo salga limpio.

Para la crema de menta:

- 200 ml de nata con más del 35% de materia grasa.
- Aroma de menta al gusto.
- Azúcar glas al gusto.
- Una pizca de colorante verde en gel.

En un bol mezclamos la nata, el aroma de menta y el azúcar glas. Batimos hasta que monte.
Metemos la punta de un cuchillo en el colorante y se lo añadimos a la mezcla (¡ojo!, no os paséis que si no parecerá un campo de fútbol).

Para el ganache de chocolate y menta:

- 200 g de chocolate negro con más del 70% de materia grasa.
- 200 ml de nata con más del 35% de materia grasa.
- 30 g de mantequilla.
- Aroma de menta y chocolate al gusto.

Calentamos la nata con el aroma hasta que hierva y vertemos sobre el chocolate troceado. Removemos bien hasta que se integre bien el chocolate con la nata. Añadimos la mantequilla y mezclamos hasta que se disuelva. Reservamos en la nevera por lo menos 12 h.

Para el almíbar de menta:

- 100 g de azúcar.
- 100 ml de agua.
- Aroma de menta al gusto.

Ponemos en un cazo y llevamos a ebullición. Dejamos cocer 10 minutos a fuego medio y retiramos.

¡Montamos!

Cortamos y nivelamos los bizcochos, de manera que nos queden cuatro iguales. Rellenamos cada capa con el ganache de chocolate. 

Con el resto del ganache cubrimos bien toda la tarta y metemos en la nevera.

Mientras montamos la nata y preparamos una manga desechable con una boquilla de estrella cerrada. Yo usé la 1M de Wilton. Sacamos la tarta y decoramos como más nos guste.

El sabor, triunfó. Palabras textuales: ¡superbuena hermana!! ¡Felicidades hermanito! ¡El año que viene más!!!


Besazos a mogollón:


Eva.

domingo, 2 de febrero de 2014

Tarta mousse de chocolate y praliné.



¿Sabéis cuando lo tienes todo preparado para hacer una cosa y te sale mal?

¿Cuando, en el último momento, la última pieza que tiene que encajar falla?

¿Cuándo maldices una y otra vez al chocolate blanco y a lo que sea que no ha querido encajar en tu puzle mental? (Donde claramente veías que iba a quedar perfecta)


Pues eso me ha pasado a mi...
Esta entrada no iba a ser una mousse de chocolate, no... Iba a ser una mousse de kiwi cubierta de ganache de chocolate blanco.

¡Pero al señor chocolate blanco no le ha dado la gana tener la consistencia adecuada! ¡Y al señor mousse de kiwi, menos todavía! Así que he pasado de ellos. Literalmente, los he mandado al cubo de la basura... ¡No quiero malas compañías!


Y para resarcirme de tanto dolor, he llamado a mi querido y amado chocolate negro, el que nunca me falla, el que me quiere incondicionalmente...¡Siiii!!! ¡Y yo a él!!!

En este caso, he usado un chocolate con praliné que tenía por casa.  Como ya os digo, ha sido todo un poco improvisado...

¡Pero ha salido una mousse divina, fácil y preciosa!

Vamos con la receta:

Para la base:

- Un paquete de masa brisa fresca. ¡Ole! ¡Viva la vida fácil!.

Forramos un molde redondo con la masa y recortamos con un cuchillo lo que sobre por los laterales. Pinchamos la base con un tenedor y cubrimos con legumbres para que la masa no suba.

Metemos en el horno previamente precalentado a 180º unos 10/12 minutos.

Sacamos, dejamos enfriar y retiramos las legumbres.

Para la mousse (del libro de Maryan Keyes "Salvada por los pasteles"):

- 200 g de chocolate negro (yo usé con praliné, pero podéis usar el que queráis).
- 4 huevos, yemas y claras por separado.
- 2 cucharadas de azúcar.
- 200 ml de nata fría con más del 35% de materia grasa.

Derretimos el chocolate al baño maría. Dejamos enfriar y le añadimos las yemas de huevo. Batimos bien. Puede que la mezcla quede un poco "cuajada". Si veis que está demasiado espesa, añade una cucharada de agua o incluso dos.

En otro recipiente, batimos las 4 claras de huevo hasta que empiecen a montarse. Incorporamos el azúcar y seguimos batiendo hasta dejarlas a punto de nieve. En un tercer bol, batimos la nata hasta que empiece a montarse (si, otra vez a montar).

Añadimos, poco a poco y con movimientos envolventes, la mezcla de chocolate a la de nata.

Después, con una cuchara metálica grande, vamos incorporando las claras a la nata y el chocolate.

Volcamos la mousse sobre la base de masa brisa ya fría y metemos en la nevera unas 5 o 6 horas.

Para decorar:

- 250 g de queso mascarpone.
- 200 ml de nata fría con más del 35 % de materia grasa.
- Azúcar glas al gusto.
- Cacao en polvo.

Batimos el queso mascarpone con el azúcar glas hasta que esté todo bien integrado. Sin dejar de batir incorporamos la nata y seguimos batiendo hasta que monte.

Preparamos una manga pastelera con una boquilla rizada y la llenamos con la crema mascarpone. Decoramos la tarta.

En un colador grande ponemos dos cucharadas de cacao en polvo y espolvoreamos sobre la tarta.


¡Y listo! Ya os digo, ¡buenísima y facilísima!


Besazos a mogollón:

Eva.

domingo, 26 de enero de 2014

Strawerry layer cake con intento de degradado.




Intento digo, porque es la primera vez que lo hago... Y bueno, bien bien no ha quedado, pero oye, tampoco tan mal, ¿no? ^-^.


Si queréis probar la técnica, en este video tutorial Sweetapolita (que es la releche, porque a ella le queda todo megaperfecto) lo explica superbién.

Las fresas son otra de mis debilidades. Sí, sí, además de los frutos rojos (recordad mi "pequeña" obsesión con las moras), del chocolate, del café y, seguramente, de un millón de cosas más que me quedan por contaros. Pero hoy, ¡tocan fresas!


Por fin se pueden ver ya fresas en casi todos los supers. Y, sobretodo, se empiezan a ver a un precio medianamente razonable. ¡Tenía un montooooón de ganas de hacer algo con ellas!

Este domingo es superfiesta en mi pueblo. Hay feria, mercadillo, tómbolas, etc, etc. Con lo cual, nos pasamos toooodo el día en la calle con los niños, montándolos de cacharro en cacharro. ¡Y con los éxitos del verano (el de 1970) sonando a toda pastilla! Por no hablar de como queda de perjudicada nuestra economía. T-T.


Nosotros vamos a comer a casa de mami y de postre me llevo mi layer de fresas para coger fuerzas para la tarde de feria.


Receta adaptada del blog de Sweetapolita (otro día os contaré mi admiración por esta mujer).

Para dos moldes de 18 cm.

El bizcocho:

- 4 huevos.
- 2 yemas.
- 250 ml de suero de leche (ponemos una cucharadita de vinagre o limón a la leche y esperamos 10 minutos). 
- 2 cucharaditas de extracto de fresas.
- 350 g de harina.
- 300 g de azúcar.
- 100 g de mermelada de fresas.
- 1 cucharada más 1/2 cucharadita de levadura.
- 1 cucharadita de bicarbonato.
- 1/2 cucharadita de sal.
- 225 g de mantequilla a temperatura ambiente.
- 200 g de puré de fresas.

Precalentamos el horno a 180º C y preparamos los moldes.

Batimos los huevos y la yemas con el azúcar, sin dejar de batir y, poco a poco, vamos incorporando 1/4 del suero de leche, seguido del extracto de fresas y el puré. Reservamos.

Mezclamos todos los ingredientes secos y los tamizamos. Cortamos la mantequilla en cuadraditos y mezclamos hasta que quede completamente ligada. Añadimos el resto del suero de leche.


Por último, incorporamos la mezcla de huevo y batimos durante un minuto hasta que la mezcla esté homogénea.

Para el mascarpone de fresa (receta de la menda lerenda):

- 200 g de mermelada de fresa.
- 350 g de mascarpone.
- 300 ml de nata con más de´35% de materia grasa.
- 1/2 sobre de gelatina de fresa.
- Azúcar glas al gusto.

Mezclamos el mascarpone con la mermelada e incorporamos la nata seguida de la gelatina de fresa y el azúcar glas. ¡Todo esto sin dejar de batir! Reservamos en la nevera hasta su uso.


¡Montamos la tarta!

Necesitaremos también:

- Más mermelada de fresa.
- Más fresas.

Nivelamos los bizcochos de manera que nos queden 4 del mismo grosor.

Empezamos por una capa de mermelada de fresa, seguiremos con otra de mascarpone y, sobre ésta, pondremos unas cuantas fresas cortadas en láminas finas. Y así hasta el último bizcocho.

Para el degradado he seguido las instrucciones del vídeo tutorial.


Y el sabor... ¿Qué deciros del sabor? La combinación de todos los ingredientes es tremenda y la jugosidad del bizcocho...¡Ummmm!!!



Lo de ponerle la fruta laminada le da un toque muy original a la hora de cortarla.


Animaros a hacerla, ahora que estamos casi casi en temporada de fresas, aunque también podemos hacerla con cualquier otra fruta: melocotones, por ejemplo. ¡Aynsss, qué buenos!!! ¡Me lo apunto para la próxima!!!


Besazos a mogollón:



Eva.










lunes, 20 de enero de 2014

Rainbow cake para MI princesa.



¡Llegó el día! ¡8 añazos como 8 soles!

¡Felicidades princesa!!


Parece mentira, como una cosita tan pequeña puede convertirse en algo tan grande en tu vida...


¡Si! Es el cumpleaños de Doña Princesa. Le tenía que haber puesto de nombre Letícia, porque ella es una princesa tal cual. Lástima que no ha nacido en una familia de alta alcurnia, pero se apaña divinamente con lo que tiene para ser ¡la más divina de todas las princesas!


Es presumida, coqueta, perfeccionista hasta la médula, ordenada, fantasiosa y divina. Ésa es mi Claudia, con un genio que no le cabe dentro y un corazoncito que se le sale de su cuerpo.

¡Y ha cumplido 8 añazos! Primero tocaba la celebración con la familia y la tarta familiar (porque la de los amiguitos se la dejamos a las grandes cadenas de letras doradas).


Me ha costado mucho decidirme por el modelo de tarta, pero creo que ésta fue un acierto. Primero, le gustó mucho la decoración, ¡pero la sorpresa vino cuando la abrió! ¡Su cara lo decía todo!.


Da un poco de trabajo hacer cada capa de bizcocho por separado, pero no tiene ninguna dificultad. Y os aseguro que la cara de niños y mayores al abrir la tarta merece el esfuerzo.

Vamos con la receta:

Del libro de Alma Obregón "Objetivo tarta perfecta".

Para el bizcocho:

Para 5 moldes de 15 cm (podemos hornearlos todos a la vez o en varias tandas, según el número de moldes que tengamos).

- 250 ml de aceite.
- 250 g de azúcar.
- 250 g de harina.
- 2 y 1/2 cucharaditas de levadura.
- 5 huevos.
- 1 y 1/2 cucharaditas de pasta de vainilla.
- Colorante en pasta rojo, azul, verde, amarillo y naranja.

Para el relleno y decoración:

- 500 g de queso mascarpone.
- 500 ml de nata con más del 35% de materia grasa.
- 100 g de azúcar glas.
- Extracto de vainilla al gusto.

¡Al lio!:

Precalentamos el horno a 180ºC. Engrasamos los moldes.

En un bol, tamizamos la harina y la levadura. Reservamos. Batimos el aceite, el azúcar y los huevos hasta que están bien integrados. Incorporamos la harina y batimos a velocidad baja. Añadimos la vainilla y mezclamos hasta que la masa sea homogénea. La pesamos y la repartimos equitativamente entre 5 boles. Teñimos cada bol con uno de los colorantes en pasta hasta que los colores sean bonitos y brillantes.


Horneamos cada bizcocho 20/22 minutos o hasta que sus bordes se separen ligeramente del molde y al introducir un palillo salga limpio. Desmoldamos cuando los moldes estén templados y dejamos enfriar los bizcochos sobre una rejilla.


Preparamos la crema de mascarpone, batiendo primero el queso con el azúcar y el extracto. Cuando esté bien mezclado le añadimos la nata sin dejar de batir hasta que monte.

Cortamos y nivelamos los bizcochos y rellenamos la tarta con una capa de crema de mascarpone en cada piso de bizcocho. Metemos en la nevera.


Acabamos de cubrir la tarta con una buena capa de crema de mascarpone y decoramos, ¡cómo más nos guste!.


Yo, en este caso, dividí la crema sobrante en tres partes iguales y la tinté de colores. Para el dibujo utilicé tres boquillas de estrella, en tres mangas desechables cada una.


¡A la princesa le ha encantado! ¡Y a los demás también!


Besazos a mogollón:



Eva.

domingo, 12 de enero de 2014

Semifrío de limón con coulis de fresas post-Navidad.




¡Bye bye Navidad!!!

¡Ya era hora!! Creo que las Navidades duran lo justo para que acabemos de comida hasta las cejas. Y cuando ya llegamos a un punto que no podemos comer más grasas y beber más alcohol, llegan a su fin, ¡gracias a Dios!




A mi me pasa que llego taaaaaan harta de comida, chocolate, turrones, cava, vino y ese largo etcétera, que cuando se acaban hasta tengo ganas de hacer un poco de dieta y volver a la vida sana, que por otra parte es a la que mi estómago y mi pobre hígado están acostumbrados.




En mi familia se acaban las Navidades, pero seguimos con celebraciones prácticamente hasta el mes de marzo: ¡esto es un no parar de cumpleaños!!




Este domingo es un pequeño paréntesis entre tanto bullicio, así que tocaba algo ligero y refrescante.




¡Semifrío de limón!!


Para un molde de 15 cm.

Para la base:

- 150 g de galletas de limón (yo usé las de El Gorriaga)..
- 40 g de mantequilla.


Picamos las galletas en la picadora y le añadimos la mantequilla derretida. Mezclamos bien y forramos la base de nuestro molde con esta mezcla.




Para el relleno (receta del blog El jardín de mis recetas, el cual recomiendo al 100%):

- 250 ml de nata con más del 35% de materia grasa.
- 250 ml de leche.
- 120 g de azúcar.
- 3 huevos.
- 1 sobre de gelatina de limón.
- Zumo y ralladura de dos limones.


Montamos la nata y reservamos en la nevera.

Calentamos la leche y disolvemos el sobre de gelatina. Dejamos templar. Mientras separamos las claras de las yemas, montamos las claras y reservamos.

En un bol grande ponemos las yemas y batimos con el azúcar hasta que obtengamos una mezcla cremosa. Añadimos la ralladura y el zumo de limón y batimos. Poco a poco, y con la ayuda de una cuchara metálica, agregamos primero la nata montada. Cuando esté bien integrada, añadimos las claras montadas con movimientos envolventes muy suaves.

Volcamos en el molde previamente forrado con papel de acetato sobre la base de galletas y metemos en la nevera 24 h. (Si la hacéis en un molde más grande el tiempo de cuajado se reducirá bastante)




Para el coulis de fresas (también de El jardín de mis recetas):

- 150 g de fresas.
- 1 cucharada de agua.
- 2 cucharadas de azúcar


Troceamos los 100 g de fresas y ponemos en un cazo junto con el agua y el azúcar a fuego medio hasta que hierva. Dejamos hervir 10/15 minutos. Retiramos y trituramos.

Desmoldamos la tarta con sumo cuidado. Yo he utilizado un molde de 15 cm porque quería que me quedara muy alta. Pero si la preferís más baja, sólo tenéis que poner un molde de menor altura.

Echamos el coulis de fresa por encima y ¡comemos!!.




Ahora, ¡a coger fuerzas para el cumpleaños de mi princesa!




Besazos a mogollón:


Eva.