Si es que esto no puede ser. Una le pone ganas, lo intenta, planifica los menús; pero nada señoras y señores, ¡no hay manera!
Con los niños en casa, adiós a la dieta mediterránea. Bienvenida dieta veraniega infantil y claro, eso, yo lo puedo
aguantar, uno, dos, y hasta tres días. Pero luego, o saco el mazo y
me pongo a repartir, o me toca hacer dos comidas diarias...
Y como que todos los días no estoy yo por la labor de cocinear a
tuti pleni; y lo de sacar el mazo, no acaba de estar bien visto, pues
tengo que recurrir al chantaje. Que le vamos a hacer, soy una madre
debil...
Total que el trato, es el siguiente: ellos un día o dos
comen lo que yo quiera y yo les hago un superpostre...
A lo que ellos contestan: ¿un superpostre?, peeero, ¿cuál??
Si, si, no os creáis que se conforman con cualquier cosa. Nooooo,
los niñ@s de hoy, son exigentes, oigan. Aunque es normal, han crecido
en la era de los postres de Kit kat, M&N y ¡natillas de oreo!
Yo, si mi madre me compraba una copa Dalky, ¡daba saltos de alegría
por todo el hiper!!
Pero, a lo que iba, que me despisto... Pues eso, que no les vale
cualquier cosa... Así que tuve que pensar que podría sorprenderles y, de repente, se me ocurrió:
¿Os acordáis del postre de ese restaurante que os gusta tanto???.
¿Os acordáis de que en el libro de Alma Obregon ( "Objetivo tarta
perfecta") viene ese postre???.
Y ¡si!!! ¡si!!! ¡si!!!!! Sus caras se transformaron. Y
cuando ya les dije que le añadiríamos helado y salsa de
chocolate, sus ojillos parecían platillos voladores. Jajaja.
Así que, chantaje conseguido y supercookie de postre. ¡Viva
la república independiente de mi casa!! Que aquí cada uno hace lo
que puede, ¿no?
Si queréis uniros al chantaje veraniego y no morir de
indigestion de comidas estivales sólo aptas para menores (o lo que es lo mismo: macarrones con atún y tomate, tomate con atún y macarrones, o atún con macarrones y tomate) aquí tenéis la
receta de la ¡supercookie gigantesca!!!
Receta del libro de Alma Obregon "Objetivo tarta perfecta", con algunas variaciones.
Para una sartén de hierro, o un molde de 20 cm (yo usé una
sartén -paellera- de 22 cm y para mi gusto se quedó un poco pequeña).
- 115 gr. de mantequilla.
- 1 huevo.
- 200 gr. de azúcar moreno.
- 1 cucharadita de levadura.
- 75 gr. de chips de chocolate.
- 75 gr. de chocolate negro en trozos grandotes.
- 1 cucharadita de pasta de vainilla.
Alma utiliza también mantequilla de cacahuete y un puñado de
nueces, pero yo no le puse ninguna de las dos.
Calentamos la mantequilla en nuestra sartén o en un cazo. Yo utilicé la sartén, pero tuve que cambiar
después a un bol porque no me cabían todos los ingredientes.
Cuando se haya derretido, retiramos del fuego. Incorporamos el
azúcar y removemos bien. Añadimos el huevo batido con la pasta de
vainilla. Mezclamos con la espátula. Incorporamos la harina, tamizada
con la levadura. Finalmente, añadimos los chips de chocolate y el
chocolate troceado. Mezclamos bien. Extendemos la mezcla por toda la
sartén o transferimos al molde engrasado.
Horneamos 15/18 minutos. (y aquí tengo que hacer una aclaración:
no pone temperatura de horno y yo lo puse a 180º, pero se me quemó
un pelín, así que lo pondría a 160/170º). Hasta que esté bien
dorada pero blandita por dentro (luego se endurece). La dejamos
templar un poco y la servimos acompañada de ¡helado y sirope!!!!
¡Toma ya!!.
A pesar de que se me chamuscó un poquillo, estaba buenísima. Y
se hace en un periquete. Me parece que va a ser uno de los postres
estrella de este verano (con chantaje incluido, claro).
Besazos a mogollón:
Eva.





