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lunes, 23 de diciembre de 2013

Brownie de chocolate y frambuesas y ¡feliz Navidad!.


¡Me encanta el día de Navidad! Creo que, desde hace años, es el día que más me gusta de todas las Navidades.

No es que los demás no me gusten, es que ese día es especial...

De siempre, siempre, siempre, que yo recuerde, he pasado el día de Navidad con mi familia materna. Mis abuelos, mis tíos, mis primos, mis padres, mi hermano... y, poco a poco, se han ido sumando más; y faltando alguno, pero, aún así, para mí sigue siendo el mejor día de las Navidades.

Cuando era pequeña, este día comíamos en casa de mi abuela. Tooooda la cocina se llenaba de comida, de gambas, sepias, carabineros... ¡Olía taaan bien a sopa cubierta! Y de postre PIJAMA (melocotón y piña en almíbar con helado). ¡Y la ensaladilla rusa de mi abuelo! ¡Dios mio, que buena estaba! Y el árbol y el inmenso belén...

Ahora vamos a un restaurante, cortesía de la gran "matriarca" del clan. Y, aunque también lo pasamos muy bien, ya no es lo mismo...

Aún así, casi siempre acabamos la sobremesa en mi casa, con mi hermano y unas cuantas copichuelas de cava...

Así que, para acompañar tanto alcohol (más que nada porque no es bueno que te pille con el estómago vacio), he preparado un brownie distinto: ¡un brownie de fiesta, que es Navidad!

La receta es del libro 'Macarons, brownies, cupcakes y cookies' de Lucrecia Pérsico. Esta maravilla de libro que ¡me encantaaaaa!!!, me lo regaló mi amiga Ana por sorpresa. ¡Muchísimas gracias Ana! ¡Eres un encanto!.

Pues, ¡vamos con el brownie!.

- 125 gr. de mantequilla.
- 125 gr. de chocolate fondant negro.
- 125 gr. de azúcar.
- 80 gr. de mermelada de frambuesas (podéis usar la que queráis).
- 2 huevos.
- Una pizca de sal.
- 100 gr. de harina.


¡Al lio!

Precalentamos el horno a 180ºC y forramos con papel de horno un molde cuadrado de unos 25 cm. de lado. Troceamos la mantequilla y el chocolate y los derretimos al baño maría, hasta obtener una crema homogénea. Añadimos el azúcar y lo batimos con la mermelada.

Retiramos del fuego y lo dejamos reposar. En otro bol, batimos los huevos con una pizca de sal y se los sumamos al chocolate poco a poco. Por último, sumamos a la preparación la harina tamizada. Volcamos la masa en el molde y la horneamos 20/25 minutos. Dejamos que se enfríe y desmoldamos.

Para decorar:

- 125g de chocolate blanco.

Montaje de los pastelitos:

Con un cortador de galletas redondo cortamos el brownie. Derretimos el chocolate blanco y se lo echamos por encima. Para rematar ponemos una frambuesa.

¡Y listo! En serio, ¡está tremendo! La mermelada le da un punto extra de jugosidad y un sabor delicioso. Os aseguro que, con esto, ¡Papa Noel no podrá resistirse!.



Besazos a mogollón y muy, muy, muy, ¡féliz Nvidad!!!.

Eva.



domingo, 10 de noviembre de 2013

Naked cake de vainilla y frutos del bosque... y otra adicción más...




Los frutos rojos me encantan.
 
Soy capaz de comerme una cesta llena de moras, frambuesas y arándanos en menos que canta un gallo.
 
Cuando era pequeña, cada vez que mis padres me llevaban al campo, me dedicaba a recorrerme todos los caminos hasta que encontraba una morera y me zampaba  todas las moras que había en ella. Así, sin pensármelo siquiera. Y volvía con mis consanguíneos con las manos pringosas y la boca morada a más no poder. Y con más de un arañazo de mis aventuras en los zarzales...


Y al cabo de los años sigo siendo igual:
 
- Que me voy de vacaciones y veo una morera: Miiiguel, para, ¡para!, ¡paaaaara!!!!, ¡moras!!!! Y Miguel, para... Para porque me conoce y porque sabe que si para y cojo mis moras, le perdonaré todos sus defectos el resto de mi vida (o al menos eso le hago creer).
 
- Que me voy al camino de Santiago: recojo todas las moras habidas y por haber en cada etapa y me pongo morada (valga la redundancia). Y a mi paso por las aldeas le compro frambuesas a toda aldeana que se tercie.
 
- Que voy al chalet de mi suegro: Paaaaaco, ¿vamos a ver si hay moras? Y, a pesar de que el pobre hombre sabe de sobra que ya no queda ni una, allá que me lleva a mí a por moras y lucha contra zarzas y matorrales tipo Indiana Jones en su última cruzada hasta que me consigue las dos últimas tristes moras que quedan en toda la zarza.


TOTAL, que resumiendo, hacia ya mucho tiempo que no trasteaba yo con frutos del bosque en general, y con frambuesas y moras en particular (de los arándanos no hace tanto). Así que, ¡a frutear se ha dicho!
 
El bizcocho:
 
La receta es del libro de Alma Obregón "Objetivo tarta perfecta", un poco tuneada.
 
Para dos moldes de 18 cm.
 
- 200 ml. de aceite.
- 200 gr. de azúcar.
- 200 gr. de harina.
- 2 cucharaditas de levadura.
- 4 huevos.
- 1 cucharadita de extracto de vainilla.
- Un puñado de moras.
- Un puñado de frambuesas.
- Un puñado de arándanos.
 
Precalentamos el horno a 180 ºC y engrasamos los moldes.
 
Batimos el aceite, el azúcar y los huevos. Incorporamos la harina y la levadura tamizadas y batimos a velocidad baja. Añadimos el extracto de vainilla y mezclamos hasta que la masas sea homogénea. Añadimos los frutos rojos previamente enharinados y vertemos en los moldes. Horneamos 25/30 minutos.
 
Para el relleno y decoración:
 
- 250 gr. de queso mascarpone.
- 60 gr. de queso para untar.
- 100 gr. de azúcar glas.
- 200 ml. de nata fría con más del 35% de materia grasa.
- 2 cucharadas de gelatina de frambuesas.
- Frutos del bosque.
 
Batimos los dos quesos junto con el azúcar. Incorporamos la nata, batimos y añadimos las dos cucharadas de gelatina hasta que monte y tenga una apariencia consistente. Reservamos en la nevera hasta que la usemos.
 
¡Y montamos!


Cortamos los bizcochos en dos partes iguales y rellenamos  cada piso con la crema mascarpone a tuti pleni hasta la última planta. Decoramos con más frutos del bosque y ¡ole!, ¡ya la tenemos!.


Ya le tenía yo ganas a una tarta de estas: ¡desnuda vamos! Y la verdad es que me ha encantado (siempre he sido muy liberal yo...) y a los comensales también (también han sido muy liberales siempre...).


Besazos a mogollón:


Eva.